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[Inicio de la 7ma parte]
- Nada. Nevermind. Nevermind.
- ¿Ah?
- Olvidalo.
Ambas entraron al pasillo que da a las habitaciones. Es un pasillo de 19 metros y medio de largo por un metro un cuarto de ancho. A la izquierda del pasillo se extiende el ventanal que nace en la sala. Salvo que, ya en el pasillo, está polarizado de color humo y tiene una barandilla a todo lo largo de éste. Del lado izquierdo están las puertas para ingresar a las habitaciones. La pared es de color blanco y las puertas de un color muy oscuro, casi negro.
- La primera puerta es de mi cuarto. La de en medio es el cuarto de invitados.
- ¿Y la gente te visita pues?
- Te voy a cobrar la renta, Andi.
- La última puerta es la de tu cuarto.
- Como siempre, cuando a uno no lo quieren, lo mandan de al último.
- “Una”, con A, defende el género.
- Nos vemos. Buenas noches.
- ¿Qué? ¿Tan temprano?
- Si son las siete y media.
- A esta hora las gallinas se acuestan.
- Yo me voy a mi cuarto. Vos hace lo que queras.
- Bye baby.
Andi no dijo nada y se fue caminando sola hasta su cuarto. Abrió una de las dos puertas y entró. Su habitación es de cinco metros y 85 centímetros de largo e igual de ancho. La cama es de tamaño queen y está situada al fondo y en el medio de la habitación. Hay un televisor de plasma y un escritorio en forma de L, a la derecha e izquierda de las puertas, respectivamente. La habitación está pintada en tonos rosados, fucsias y magentas [que son los colores favoritos de Andi]. A la derecha de la cama, está la puerta del baño. El cuarto de baño tiene cinco metros y 85 centímetro de largo por dos metro de ancho. Al fondo se encuentra la ducha y la tina, cada una por separado. El área de la ducha es de un metro un cuarto de largo por 75 centímetros de ancho. La tina, de un metro un cuarto de largo e igual de ancho. Paredes de vidrio transparente rodean el área de la ducha. En frente de la ducha se halla el sanitario y enfrente de éste una pequeña mesa, la cual sostiene un pequeño televisor de plasma. A la par del sanitario, el lavamanos. Después del lavamanos una puertas que dan entrada al “walk-in closet”. El “walk-in closet” tiene ocho metro de largo por dos metros de ancho. A la derecha se localiza el ropero, a la izquierda, la zapatera y el estante de carteras. Al fondo el espejo del tamaño de la pared. Al fondo a la izquierda se localiza la puerta de salida que da hacia la habitación nuevamente.
Posteriormente de haber realizado un ‘tour” por su habitación, el baño y el “walk-in closet”, Andi, salió corriendo hacia la habitación de Náyade.
- Ya va. Parece que me vas a tumbar la puerta.
- Respira profundo y coge aire, muchacha. –le dijo Nayade a Andi que apenas podía hablar porque le faltaba el aire.
- Te decía que, –respondió Andi nuevamente entre respiros.
- Así es, despacito, respira. Lleno esos pulmones con aire.
- Andi tomando una gran bocanada de aire dijo - ¡Qué grande mi cuarto! ¡Lo amo! ¡Lo adoro! ¡Es todo rosado! ¡Wow! ¿¡Cómo sabías que me gusta el rosado!?
- Ya ves. Magia de hada madrina.
- Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias.
- Ahora te portas bien.
- Si, lo juro.
- Nunca jures.
- Bueno, te lo prometo.
- No te diste cuenta, ¿verdad?
[Fin de la 7ma parte, faltan 2]