miércoles, 25 de mayo de 2011

NÁYADE - Capitulo 1 - [7 de 9]

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[Inicio de la 7ma parte]


- Nada. Nevermind. Nevermind.
- ¿Ah?
- Olvidalo.

Ambas entraron al pasillo que da a las habitaciones. Es un pasillo de 19 metros y medio de largo por un metro un cuarto de ancho. A la izquierda del pasillo se extiende el ventanal que nace en la sala. Salvo que, ya en el pasillo, está polarizado de color humo y tiene una barandilla a todo lo largo de éste. Del lado izquierdo están las puertas para ingresar a las habitaciones. La pared es de color blanco y las puertas de un color muy oscuro, casi negro.

- La primera puerta es de mi cuarto. La de en medio es el cuarto de invitados.
- ¿Y la gente te visita pues?
- Te voy a cobrar la renta, Andi.
- La última puerta es la de tu cuarto.
- Como siempre, cuando a uno no lo quieren, lo mandan de al último.
- “Una”, con A, defende el género.
- Nos vemos. Buenas noches.
- ¿Qué? ¿Tan temprano?
- Si son las siete y media.
- A esta hora las gallinas se acuestan.
- Yo me voy a mi cuarto. Vos hace lo que queras.
- Bye baby.

Andi no dijo nada y se fue caminando sola hasta su cuarto. Abrió una de las dos puertas y entró. Su habitación es de cinco metros y 85 centímetros de largo e igual de ancho. La cama es de tamaño queen y está situada al fondo y en el medio de la habitación. Hay un televisor de plasma y un escritorio en forma de L, a la derecha e izquierda de las puertas, respectivamente. La habitación está pintada en tonos rosados, fucsias y magentas [que son los colores favoritos de Andi]. A la derecha de la cama, está la puerta del baño. El cuarto de baño tiene cinco metros y 85 centímetro de largo por dos metro de ancho. Al fondo se encuentra la ducha y la tina, cada una por separado. El área de la ducha es de un metro un cuarto de largo por 75 centímetros de ancho. La tina, de un metro un cuarto de largo e igual de ancho. Paredes de vidrio transparente rodean el área de la ducha. En frente de la ducha se halla el sanitario y enfrente de éste una pequeña mesa, la cual sostiene un pequeño televisor de plasma. A la par del sanitario, el lavamanos. Después del lavamanos una puertas que dan entrada al “walk-in closet”. El “walk-in closet” tiene ocho metro de largo por dos metros de ancho. A la derecha se localiza el ropero, a la izquierda, la zapatera y el estante de carteras. Al fondo el espejo del tamaño de la pared. Al fondo a la izquierda se localiza la puerta de salida que da hacia la habitación nuevamente.

Posteriormente de haber realizado un ‘tour” por su habitación, el baño y el “walk-in closet”, Andi, salió corriendo hacia la habitación de Náyade.
- Ya va. Parece que me vas a tumbar la puerta.
- Respira profundo y coge aire, muchacha. –le dijo Nayade a Andi que apenas podía hablar porque le faltaba el aire.
- Te decía que, –respondió Andi nuevamente entre respiros.
- Así es, despacito, respira. Lleno esos pulmones con aire.
- Andi tomando una gran bocanada de aire dijo - ¡Qué grande mi cuarto! ¡Lo amo! ¡Lo adoro! ¡Es todo rosado! ¡Wow! ¿¡Cómo sabías que me gusta el rosado!?
- Ya ves. Magia de hada madrina.
- Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias.
- Ahora te portas bien.
- Si, lo juro.
- Nunca jures.
- Bueno, te lo prometo.
- No te diste cuenta, ¿verdad?

[Fin de la 7ma parte, faltan 2]

viernes, 20 de mayo de 2011

NÁYADE - Capitulo 1 - [6 de 9]

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[Inicio de la 6ta parte]


- ¿Y es qué no podes decir otra cosa?
- ¡Qué hueva!
- ¡Por eso estamos cómo estamos! ¡Por gente que tiene “hueva” como vos!
- ¡Qué hueva!
- Rapidito o te vas a la cama sin comer.
- Mañana “mami”.
- Yo ya terminé y me llevo tu plato, en esta casa sólo hay vegetales, de hambre te vas a morir.
- Ya voy pues…
- Así me gusta, bien portada. Mañana te compraré algo que puedas digerir “fácilmente”.
- Esa carita no me inspira confianza.
- Take or leave it baby.
- ¿Qué?
- Anda pone la escoba y el recogedor en su lugar.
- Voy pues.

- Ya.
- Termina de comer.
- Hey, mastica la comida. Nadie te la está quitando. Despacio. Masticar despacio ayuda a la buena digestión.

- What? No hables con la boca llena.
- ¡Qué tengo mucha hambre!
- Así está mejor.
- Jum.
- Si me enseñas tu lengua otra vez te la voy a cortar.
- Jum.
- Me estoy levantando, voy por la tijera.
- Jum. ¿A dónde vas?
- Por la tijera.
- Te creo capaz. Sentante.
- Ya vuelvo. Segui comiendo.
- No.
- ¿No qué cosa?
- No vayas. Sentate.
- Mmm…
Náyade se sentó y espero a que Andi terminara sus emparedados y tomara su té.
- ¿Y tu fresco?
- Yo no bebo con los alimentos.
- ¿Por qué?
- Porque retrasa la digestión.
- ¿Y qué más cosas no haces?
- Para que contártelas si las vas a vivir. No te voy a arruinar la sorpresa.
- Sos mala, vos.
- Siempre baby.
- Listo, terminé.
- Excelente. Ahora lavas los platos.
- Los invitados que lavan los platos no regresan.
- Correré el riesgo.
- ¡Qué mala que sos!

Náyade no dijo nada y ambas se dirigieron a la cocina. Andi lavó los platos, y después se marcharon en dirección a sus habitaciones.

- ¡Qué sala tan grande! No tiene televisor, ni estéreo, ni nada más. ¿Por qué?
- No sé. Simplemente me gusta así. Es una sala liviana.
- ¿Liviana? ¿Eso qué significa?
- La estás viendo. A vos hay que señalarte lo obvio, ¿no?
- ¿Ah?

[Fin de la 6ta parte, faltan 3]

martes, 10 de mayo de 2011

NÁYADE - Capitulo 1 - [5 de 9]

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[Inicio de la 5ta parte]


- Sí, tres chineros hechos a la medida.
- ¡Wow! ¡Qué montón de cosas tenes ahí adentro! – dijo Andi, en lo que se levantaba del comedor y se dirigía al otro lado.
- Gracias, creo… ¡Sentante a comer!
- ¡Ya va! ¡Tranquilizate!
Náyade no dijo nada y siguió comiendo.
- ¡Hey, no tocar!
- No pasa nada.
- ¡¿No pasa nada verdad?! ¡Ya dejaste caer un plato! ¡Y de esos no hay repuestos! ¡Son de colección! Anda a la habitación de aquí al fondo, es la lavandería, ahí encontraras una escoba y un recogedor.

La lavandería queda al fondo, desde la recepción, está localizada al fondo a la derecha. Tiene un metro con 85 centímetros de ancho por seis metros un cuarto de largo. En ella se encuentran: la lavadora, la secadora, las escobas, el trapeador y recogedor. También se encuentra ahí una pequeña planta de energía en caso de emergencia.

- ¿Dónde están que no los veo?
- Hasta el fondo… ¿Encendiste la luz?
- ¿Dónde está el “suitch”?
- ¡Ay mija! Al entrar al cuarto… En la pared, a la derecha…
- Ya lo vi.
- ¡Felicidades!

- Ya encontré la escoba.
- ¿Y el recogedor?

- Traigo los dos…
- Bueno, limpia ese desastre… Con tu primer cheque te lo cobro.
- Be... ¿Por qué?
- Porque me lo debes…
- Be… Mi cheque es mío.
- Entonces te voy a cobrar la renta del cuarto, desde ahora.
- ¿Y cuánto pagas?
- Surprise baby…
- ¿Eso qué es…? ¿Por qué esa sonrisita tan “perversa”?
Náyade se rió para sí misma y no dijo nada…
- Contestame, ¿por qué esa sonrisa tan “perversa”?
- No es perversa, sino maquiavélica… por Nicolás Maquiavelo, “el fin justifica los medios”.
- ¿y eso qué significa?
- Investigalo… te lo dejo de tarea.
- No se vale.
- No puedes tener todo gratuitamente en esta vida.
- Por tu sonrisita parece que sí.
- Otro día te cuento la historia, y me debes ese plato.
- ¿Ahora dónde deposito esto?
- Debajo del fregadero, a la izquierda del lavavajillas está el basurero.
- Okey.

- He vuelto.
- ¡Qué bien! No vas a dejar esa escoba ahí ¿verdad?
- ¡Qué hueva! Mañana la llevo.
- ¿A pasear?
- No seas tonta.
- Anda pone esas cosas en su lugar, “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, así el día de mañana te rinde para todas cosas que quieres hacer.
- ¡Qué hueva!
- ¡Por eso estamos cómo estamos!

- ¡Qué hueva!

[Inicio de la 5ta parte, faltan 4]

domingo, 1 de mayo de 2011

NÁYADE - Capitulo 1 - [4 de 9]

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[Inicio de la 4ta parte]


- Y nunca fuiste al cuarto a dejar esa mochila pestilente que andas… - Dijo Náyade, que ya estaba en la barra viendo a su hermanita como ésta miraba con asombro hacia afuera desde los grandes ventanales de la sala…
- Hey, con mi mochila no te metas… Hey vos, esta era tuya…
- ¿En serio? No la reconocí.
- Yo la “pimpié”.
- No se dice “pimpié”, se dice modifiqué, personalicé, arreglé a mi gusto personal.
- ¡Ay no! Si te vas a poner en ese tono mejor no te hablo.
- Mejor… susurró Náyade.
- Chusma.
- Seguis así, y te voy a echar de mi casa. Anda al cuarto y después regresas. Pasando la cocina a la siguiente habitación, es el comedor.
- ¡La cena! ¿Qué vamos a cenar?
- Emparedados de pan de centeno con jamón de pollo, lechuga, tomate y aderezo light.
- ¿A qué hora los hiciste?
- Ya ves… Manos habilidosas las mías.
- Pareces conejo vos… ¿No tenes comida de verdad en esa refri?
- Eso es comida. Nutre. Es alimento.
- Entre más vieja, más “conejosa” se vuelve la gente. ¡Vivi la vida mujer!
- No estoy vieja, y además, por eso estoy viva, por comer bien. Deja de renegar…
- ¿¡Qué?! ¿Se enfrían los “sanguches”?
- ¡Puta! ¡Los de 15, sí que joden!
- ¿Y no qué no se dicen malas palabras, bajo este techo?
Náyade no dijo nada y respiró profundo, para decir: La cena está lista, seguime.

El comedor está localizado a la par de la cocina, en la siguiente habitación. La pared que divide la cocina del salón del comedor tiene dos metros de alto. El salón del comedor tiene tres metros y 85 centímetros de ancho por seis metros un cuarto de largo. La mesa del comedor se encuentra en el centro de la habitación. Es de vidrio con madera pintada en color negro brillante y tiene capacidad para ocho personas. En la pared que da a la cocina, hay tres chineros hechos a la medida. Son tan altos como la pared, tienen dos metros de ancho y 25 centímetros de profundidad cada uno. Son de madera pintados en color negro y tiene puertas de vidrio con llamadores en color negro también. En la otra pared están colgados todos los títulos académicos y diplomas de cursos y talleres que Náyade ha recibido.

- ¡Wow! ¡Wow!
- ¿Sólo eso vas a decir Andi?
- ¡Qué montón de diplomas tenes colgados en la pared?
- Gracias. Muchas gracias.
- Hey, sos abogada y psicóloga.
- Sí, es correcto.
- Tenes una maestría en MBA. ¿Qué es eso?
- Master Bussines Administration, es una maestría en administración de empresas.
- Pero si sos abogada.
- ¿Y eso qué?
- Tengo otras maestrías más… Segui mirando.
- ¿Para qué tanto?
- Porque sí.
- ¿Grafología?
- Sí, es una técnica que pretende analizar la escritura con el fin de describir la personalidad de un individuo.
- ¡Wow! ¿Y eso pa qué te sirve?
- Te lo acabo de decir... Me ayuda en el trabajo… Sentate para comer. Te hice un té frio y le puse más jamón a tu emparedado.
- Gracias, supongo.
- De nada… supongo también.

- ¡Hey! ¡No me había fijado! ¡Hay una estantería del otro lado!



[Fin de la 4ta parte, faltan 5]