viernes, 29 de abril de 2011

NÁYADE - Capitulo 1 - [3 de 9]

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[Inicio de la 3era parte]


- Yogurt, té, jugo de remolacha…
- ¿Jugo de remolacha? ¡Wakala!
- ¡Be! ¿Qué tiene de malo?
- Te pareces a mamá… Haciendo jugo de verduras… ¡Wakala!
- Es rico… Comerlo  no me gusta, pero si en jugo.
- ¡Wakala! Mejor no. ¿Y dónde está mi cuarto?
- Ok. Caminas hasta el fondo de la sala, a la derecha hay un pasillo, y tu cuarto queda al final.

La acompañante de Náyade se fue en esa dirección, o al menos eso pensó ella. La sala tiene siete metros de ancho por ocho metros y 97 centímetros de largo. Posee unos grandes ventanales, tan anchos como las dimensiones de las salas y tan altos como las paredes. Estos ventanales comienzan desde la barra que divide la cocina de la sala y se conectan en la esquina al fondo, y se extienden hasta el pasillo que da a los cuartos. Unas cortinas tornasol traslucidas (de dorado a morado) decoran la sala y se extienden tanto como los ventanales mismos. La sala está decorada de la manera más minimalista posible: piso de caoba, cuatro sillones con estampados en dorado, café y negro, una mesa de centro de cedro, dos mesitas de un metro de alto por 40 centímetros de ancho por 70 centímetros de largo (las cuales están frente al ventanal que da al pasillo de las habitaciones) y tres mesitas de un metro de alto por 35 centímetros de ancho por 35 centímetros de largo (están localizadas frente la única pared de la sala, que es la pared del primer cuarto. Hay una en cada esquina y una en el centro). La pared está pintada en un color lila suave. Sobre las mesitas frente al ventanal, hay dos cuencos de vidrio traslucidos en cada mesa. Tienen diferentes formas y tamaños y son en colores café, dorado, negro y transparente. Las mesitas que están frente a la pared, no tienen nada sobre ellos, salvo por la mesita del centro que tiene un florero alto de latón con una rosa de latón también.

¡Qué fresa! – decía la otra muchacha cada vez que tocaba, miraba y movía algo de lugar en la sala. -¡Qué fresa está tu depa! ¡En serio!
Prohibido tocar – gritó Náyade desde la cocina, mientras preparaba emparedados para cenar. - Pones las cosas en su lugar. Tenes pinta de desordenadora.
- Ni que hubiera muchas cosas que tocar. Hey ¿por qué no me habías traído antes?
- Porque papá nunca quiso que yo me acercara a vos.
- Oíme vos, que loquera la del viejo.

- Ney, hey, yuju, ¿todavía estás ahí?

- Torre de control llamando a control de misión.
- Torre de control es para tráfico aéreo, y control de misión es para los transbordadores espaciales.
- Bueno, eso, como sea. ¡Hola! ¿Todavía estás en la tierra de los vivos?

- ¿Aló? ¡Ney! ¿Aló?

- ¡Ney! ¡Hola! ¡Hola!

- ¿Qué queres?
- Hablar con vos. Contame como conseguiste todas estas cosas tan fresas… Yo ya quiero mi apartamento de soltera…


- ¡Ney! ¡Contestame!

- ¡Puta Ney! ¡Contestame!
- Sin malas palabras bajo este techo, por favor.
-¡Entones contestame!

-¡Ney! ¡Contestame! ¡Contestame!

[Inicio de la 3era parte, faltan 6]

martes, 19 de abril de 2011

NÁYADE - Capitulo 1 - [2 de 9]


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[Comienzo de la 2da. parte]


¡No! – dijo Náyade en un tono fuerte - ¡Ensuciar y limpiar es de cavernícolas! Es mejor no ensuciar en un principio, así puedes invertir tu valioso tiempo en otras actividades… ¡Ya basta! Haceme caso y ponete las pantuflas ¡YA! Y allá te podes sentar -  dijo Náyade, señalando la banca del otro lado de la recepción.
- Sí, pues… ya va.
Tanto discutir me ha sacado de mi paz… - dijo Náyade en lo que dirigía a la cocina, la cual está a cuatro metros y medio desde las puertas.
- ¡Hey! Nay, no te quitaste tus zapatos.
- Si lo hice, fíjate bien.
- ¿Cuándo te pusiste las pantuflas?
- En lo que renegabas, yo soy rápida. Fijate bien, hay un par de zapatos beige en la estantería…
- ¿Dónde? No los veo.
- No importa.
- ¡Qué fresa!
- ¿Cuál fresa?
- O sea pues, que, que fino es tu depa.
- Gracias. Supongo. Podes dejar tus zapatos mugrosos en la estantería o te los llevas a tu cuarto, pero no los dejes tirados en la recepción.

La otra muchacha terminó de hacer el cambio de calzado y se dirigió a la cocina.
La cocina tiene seis metros y cuarto de largo por tres metros 85 centímetros de ancho. En el centro de ésta hay una isla de tres metros de largo por un metro de ancho. La isla tiene un tablero de mármol oscuro. Al fondo se encuentran la estufa y la refrigeradora. Frente a ellos hay un pequeño lavatrastos ubicado en la isla. Una barra divide la cocina de la sala. La barra es de madera de color oscuro, casi negra. Detrás de la barra está el lavatrastos doble ubicado sobre un tablero de mármol oscuro. Debajo del lavatrastos está el lavavajillas, y las demás repisas dentro de los gabinetes. Y frente a ellos la isla. Del otro lado hay otro gran tablero de caoba. Sobre ésta se sitúan el horno microondas, el horno tostador y la tostadora de pan. Sobre ellos está la alacena. La alacena es de caoba con puertas de vidrio y llavines metálicos.

¿No tenes Coca? Me caería bien una medio litro. –pregunto la otra muchacha.
- ¡No!  ¡Claro qué no! Eso es droga… Mata el cuerpo. – respondió Náyade.
- ¡Qué exagerada! ¡Una al año no hace daño!
- ¡Vos queres que yo te crea, qué sólo te tomas una al año!
- Una al año, cada vez que como.
- Pas de commentaires à ce sujet!
-¡¿Qué es eso?!
- Française.
- ¿Hablas francés?
- Sí. Je veux dire oui! Et vous?
- ¿Eso qué es?
- Te dije que sí y te pregunte si vos también.
- No. Papá no me pago tantas clases de idiomas como a vos.
- ¿Por qué?
- Decía que era una pérdida de dinero.
- ¿Y eso?
- Dijo que había botado su sueldo pagándote una buena escuela, para que no aprendieras nada.
- ¡¿Eso dijo…?!
- ¡Hey! ¿Por qué te fuiste de casa?
- Yo no me fui. Él me corrió.
- ¿En serio? ¿Por qué?
- No quiero recordar eso… Gracias. Ahora vete a tu cuarto.
- ¿Y mi coca?
- No tengo.
- ¿Y qué tenes pues?


[Fin de la 2da parte, faltan 7]

martes, 12 de abril de 2011

NÁYADE - Capitulo 1 - [1 de 9]

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http://b-the-story-teller.blogspot.com/2011/04/explicacion.html






Bienvenida A Mi Apartamento


Se abrieron las puertas plateadas del elevador en el último piso de un elegante edificio de apartamentos y oficinas administrativas, y de él salieron dos muchachas. Ambas vestían de falda, salvo que la más alta, vestía un traje de oficina de dos piezas en color crema y zapatos de tacón alto color beige. La otra joven vestía una falda jean, una camiseta negra de una banda de rock y calzaba unos converse. La más alta tenía recogido el cabello en un moño elegante, la otra joven andaba el cabello suelto. La más alta tiene el cabello de color castaño claro, la otra joven de color más claro, casi rubio. La más alta anda maquillada muy discretamente, la otra joven tiene un maquillaje muy cargado, mucho delineador negro en el área de los ojos.

Ambas muchachas caminaron por un pasillo de un poco más de 15 metros de largo y tres metros y cuarto de ancho. Las paredes están pintadas en azul marino, y en ellas cuelgan pinturas originales de artistas nacionales. En el techo hay una réplica del fresco de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina. Al final del pasillo hay unas grandes puertas de madera oscura; una de las muchachas sacó una llave dorada de su cartera y la introdujo en el cerrojo, el cual era dorado también. Empujó las dos puertas y ambas ingresaron en la habitación. Inmediatamente al ingresar al departamento, el piso de cerámica blanca cambia por uno de madera muy fina de color oscuro.

El departamento de Náyade cuenta con una pequeña recepción de un metro y medio de largo por tres metros veinte de ancho A la derecha se encuentra un pequeño estante de un metro y medio de largo por cuarenta centímetros de ancho. Ese estante es para calzado, el cual contiene pantuflas blancas de diferentes tallas. Sobre él hay ceniceros de diferentes tamaños, colores y formas. A la izquierda hay una banca pequeña para que los invitados se sienten y cómodamente puedan realizar el cambio de calzado, (quitarse sus zapatos y ponerse las pantuflas).

Bienvenida a mi apartamento. Te quitas los zapatos y te pones cualquiera de estas pantuflas. –dijo Náyade a su acompañante, en lo que ella cerraba con llave nuevamente las puertas.
¿Para qué cierras con llave? – preguntó la otra muchacha.
- Para que nadie entre.
- Este lugar me parece tranquilo.
- Sí, lo es.
- ¿Entonces?
- Seguridad ante todo.
- Oookeeeyy... Neurótica.
- Para las mujeres el término es "histérica", que viene de histeria del francés hystérie, y éste del griego ὑστέρα, "útero".
- Bueno, como sea... ¿Fumas? - dijo la otra muchacha al ver lo ceniceros sobre el estante de calzado.
- No, claro que no.
- ¿Y por qué los tienes?
- ¡Porque son bonitos! No se te olvide quitarte esos zapatos de sucios que llevas. ¿De cuánto calzas?
- Del seis y medio. ¿Por?
¡Ay Dios! ¡Para encontrarte un par de pantuflas que te queden! ¡Ay Dios! ¡Tenes tan corta memoria! – dijo Náyade, mientras buscaba en el estante un par del seis y medio. - ¡Tene! ¡Estos son! ¡Ponetelos ya! Del otro lado está la banca para que te sentes y te cambies los zapatos.
¡Ay que hueva! – rezongó la otra muchacha - ¡¿Para qué?!
- ¡Dios, dame paciencia! ¡Para qué no me ensucies mi piso perfecto de madera de fina!
- ¡Ay! Se ensucia y lo vuelves a limpiar.


[Fin de la 1era parte, faltan 8]

Explicación

Debido a que pienso publicar mis novelas en este blog, y cada capitulo es largo, por lo tanto partiré el capitulo en pedacitos, así como los vídeos de Youtube.


Iré posteando cada pedacito una vez a la semana, con la fina intención de mantenerte con "pica" [así decimos en mi pueblo] y quieras más.


Gracias por leerle.


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