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[Inicio de la 8va parte]
- ¿De qué?
- Tu habitación y la mía están interconectadas.
- ¿Por dónde?
- En el “walk-in closet” hay una puerta que da al armario de toallas y ropa de cama.
- ¿Por dónde?
- Te enseño. Seguime.
- Hey, la alfombra de tu cuarto es beige, la mía es rosada y mucho más peludita.
- No. Es blanco hueso. Y sí lo sé. Yo la mande a instalar.
- Yo lo veo igual, marfil, beige, es lo mismo.
- Tu cuarto es de color beige.
- ¡Qué no es beige! Es marfil.
- Honestamente, yo lo veo todo igual.
- Tus puertas son de color negro, las mías son magenta.
- No es negro. Es un café oscuro, muy oscuro. Y lo sé, así las mandé a pintar.
- Parece negro.
- Pero no lo es. Entremos por el baño.
- No, esa puerta no es – dijo Náyade – mi cuarto está en espejo al tuyo. Lo que esté a la derecha en el tuyo, en el mío, está a la izquierda.
- Que confuso.
- No, no lo es.
- Como digas.
Entraron por el baño, cuya puerta está a la izquierda desde la cama, después inmediatamente doblaron a la derecha e ingresaron al “walk-in closet” y siguieron derecho. Al fondo a la izquierda se encuentra la puerta que da hacia el armario de toallas y ropa de cama. El armario tiene dos metros y 85 centímetro de largo por dos metros de ancho.
- Abrimos esta puerta y voilà.
- Oh.
- Encedemos la luz, seguimos caminando. Bienvenida. A la izquierda el armario. Ahí se localizan las toallas, cameras, cobijas y fundas para las almohadas. Hasta arriba están los edredones. En medio, las cameras, fundas y cobijas livianas. Acá abajo las toallas. Todo se encuentra bien dobladito. Prohibido desordenar. ¿Cómo le hacemos para alcanzar las cosas de hasta allá arriba? ¡Voilà! Aquí atrás hay una escalera. Seguimos con el recorrido, detrás de esta otra puerta, tu “walk-in closet”. A la izquierda la puerta que da al baño.
- ¡Wow! ¡Qué cool!
- Sí. Mhm. Me voy. Si alguna vez me necesitas, vente por aquí. No cierro con llave mi puerta. Y prohibido desordenar el armario de toallas y ropa de cama. Las toallas y la ropa de cama se cambian cada dos semanas. De hoy en 15 días toca cambio. Pendiente.
- ¿La ropa de cama se cambia? ¿Y las toallas también? ¿No estamos limpios cada vez que nos bañamos?
- ¡Ay mija! ¡Adiós! Trata de no necesitarme. Buenas noches.
- Okey. Buenas noches.
[Inicio de la 8va parte, falta 1]
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