martes, 12 de abril de 2011

NÁYADE - Capitulo 1 - [1 de 9]

Antes de continuar con la lectura,
favor leer esto antes:
http://b-the-story-teller.blogspot.com/2011/04/explicacion.html






Bienvenida A Mi Apartamento


Se abrieron las puertas plateadas del elevador en el último piso de un elegante edificio de apartamentos y oficinas administrativas, y de él salieron dos muchachas. Ambas vestían de falda, salvo que la más alta, vestía un traje de oficina de dos piezas en color crema y zapatos de tacón alto color beige. La otra joven vestía una falda jean, una camiseta negra de una banda de rock y calzaba unos converse. La más alta tenía recogido el cabello en un moño elegante, la otra joven andaba el cabello suelto. La más alta tiene el cabello de color castaño claro, la otra joven de color más claro, casi rubio. La más alta anda maquillada muy discretamente, la otra joven tiene un maquillaje muy cargado, mucho delineador negro en el área de los ojos.

Ambas muchachas caminaron por un pasillo de un poco más de 15 metros de largo y tres metros y cuarto de ancho. Las paredes están pintadas en azul marino, y en ellas cuelgan pinturas originales de artistas nacionales. En el techo hay una réplica del fresco de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina. Al final del pasillo hay unas grandes puertas de madera oscura; una de las muchachas sacó una llave dorada de su cartera y la introdujo en el cerrojo, el cual era dorado también. Empujó las dos puertas y ambas ingresaron en la habitación. Inmediatamente al ingresar al departamento, el piso de cerámica blanca cambia por uno de madera muy fina de color oscuro.

El departamento de Náyade cuenta con una pequeña recepción de un metro y medio de largo por tres metros veinte de ancho A la derecha se encuentra un pequeño estante de un metro y medio de largo por cuarenta centímetros de ancho. Ese estante es para calzado, el cual contiene pantuflas blancas de diferentes tallas. Sobre él hay ceniceros de diferentes tamaños, colores y formas. A la izquierda hay una banca pequeña para que los invitados se sienten y cómodamente puedan realizar el cambio de calzado, (quitarse sus zapatos y ponerse las pantuflas).

Bienvenida a mi apartamento. Te quitas los zapatos y te pones cualquiera de estas pantuflas. –dijo Náyade a su acompañante, en lo que ella cerraba con llave nuevamente las puertas.
¿Para qué cierras con llave? – preguntó la otra muchacha.
- Para que nadie entre.
- Este lugar me parece tranquilo.
- Sí, lo es.
- ¿Entonces?
- Seguridad ante todo.
- Oookeeeyy... Neurótica.
- Para las mujeres el término es "histérica", que viene de histeria del francés hystérie, y éste del griego ὑστέρα, "útero".
- Bueno, como sea... ¿Fumas? - dijo la otra muchacha al ver lo ceniceros sobre el estante de calzado.
- No, claro que no.
- ¿Y por qué los tienes?
- ¡Porque son bonitos! No se te olvide quitarte esos zapatos de sucios que llevas. ¿De cuánto calzas?
- Del seis y medio. ¿Por?
¡Ay Dios! ¡Para encontrarte un par de pantuflas que te queden! ¡Ay Dios! ¡Tenes tan corta memoria! – dijo Náyade, mientras buscaba en el estante un par del seis y medio. - ¡Tene! ¡Estos son! ¡Ponetelos ya! Del otro lado está la banca para que te sentes y te cambies los zapatos.
¡Ay que hueva! – rezongó la otra muchacha - ¡¿Para qué?!
- ¡Dios, dame paciencia! ¡Para qué no me ensucies mi piso perfecto de madera de fina!
- ¡Ay! Se ensucia y lo vuelves a limpiar.


[Fin de la 1era parte, faltan 8]

1 comentario: