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[Comienzo de la 2da. parte]
¡No! – dijo Náyade en un tono fuerte - ¡Ensuciar y limpiar es de cavernícolas! Es mejor no ensuciar en un principio, así puedes invertir tu valioso tiempo en otras actividades… ¡Ya basta! Haceme caso y ponete las pantuflas ¡YA! Y allá te podes sentar - dijo Náyade, señalando la banca del otro lado de la recepción.
- Sí, pues… ya va.
Tanto discutir me ha sacado de mi paz… - dijo Náyade en lo que dirigía a la cocina, la cual está a cuatro metros y medio desde las puertas.
- ¡Hey! Nay, no te quitaste tus zapatos.
- Si lo hice, fíjate bien.
- ¿Cuándo te pusiste las pantuflas?
- En lo que renegabas, yo soy rápida. Fijate bien, hay un par de zapatos beige en la estantería…
- ¿Dónde? No los veo.
- No importa.
- ¡Qué fresa!
- ¿Cuál fresa?
- O sea pues, que, que fino es tu depa.
- Gracias. Supongo. Podes dejar tus zapatos mugrosos en la estantería o te los llevas a tu cuarto, pero no los dejes tirados en la recepción.
La otra muchacha terminó de hacer el cambio de calzado y se dirigió a la cocina.
La cocina tiene seis metros y cuarto de largo por tres metros 85 centímetros de ancho. En el centro de ésta hay una isla de tres metros de largo por un metro de ancho. La isla tiene un tablero de mármol oscuro. Al fondo se encuentran la estufa y la refrigeradora. Frente a ellos hay un pequeño lavatrastos ubicado en la isla. Una barra divide la cocina de la sala. La barra es de madera de color oscuro, casi negra. Detrás de la barra está el lavatrastos doble ubicado sobre un tablero de mármol oscuro. Debajo del lavatrastos está el lavavajillas, y las demás repisas dentro de los gabinetes. Y frente a ellos la isla. Del otro lado hay otro gran tablero de caoba. Sobre ésta se sitúan el horno microondas, el horno tostador y la tostadora de pan. Sobre ellos está la alacena. La alacena es de caoba con puertas de vidrio y llavines metálicos.
¿No tenes Coca? Me caería bien una medio litro. –pregunto la otra muchacha.
- ¡No! ¡Claro qué no! Eso es droga… Mata el cuerpo. – respondió Náyade.
- ¡Qué exagerada! ¡Una al año no hace daño!
- ¡Vos queres que yo te crea, qué sólo te tomas una al año!
- Una al año, cada vez que como.
- Pas de commentaires à ce sujet!
-¡¿Qué es eso?!
- Française.
- ¿Hablas francés?
- Sí. Je veux dire oui! Et vous?
- ¿Eso qué es?
- Te dije que sí y te pregunte si vos también.
- No. Papá no me pago tantas clases de idiomas como a vos.
- ¿Por qué?
- Decía que era una pérdida de dinero.
- ¿Y eso?
- Dijo que había botado su sueldo pagándote una buena escuela, para que no aprendieras nada.
- ¡¿Eso dijo…?!
- ¡Hey! ¿Por qué te fuiste de casa?
- Yo no me fui. Él me corrió.
- ¿En serio? ¿Por qué?
- No quiero recordar eso… Gracias. Ahora vete a tu cuarto.
- ¿Y mi coca?
- No tengo.
- ¿Y qué tenes pues?[Fin de la 2da parte, faltan 7]
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